10 típicos fallos en la búsqueda de empleo

Encontrar un empleo es como ir atravesando una serie de puertas. Si te equivocas, la puerta se cerrará. A continuación revisamos 10 típicos fallos en la búsqueda de empleo.

Faltas de ortografía

Un CV con faltas de ortografía da una imagen desastrosa y aunque pueda parecer obvio es un error bastante común. Tu ordenador no corregirá el mal uso de todas las palabras que aparecen en el diccionario. Vigila bien también errores que parecen menos importantes pero que darán una imagen de dejadez, como los de puntuación.

Formatos desastrosos

¡Cuidado con el currículum Frankenstein!, con múltiples fuentes, tipos de párrafo y tamaños de letra. Justifica los textos, distribuye bien los párrafos, unifica las fuentes, haz un uso correcto de encabezados y negritas… Si lo prefieres, dispones de cientos de plantillas por la red que te ahorrarán el trabajo y darán un buen resultado. Pero no olvides la importancia de tener buen gusto y una buena presentación. Junto con la ortografía, el formato es una forma segura de cerrar una puerta. La solución es hacer que al menos 3 personas revisen el Currículum Vitae tanto para el contenido como para la gramática y su formato.

Impuntualidad

Sal de casa con mucha más antelación incluso que para tu cita de Tinder. Ten en cuenta los retrasos por el tráfico, los problemas meteorológicos, etc. ¡No dejes que un imprevisto arruine tu entrevista!

Lenguaje inadecuado

En una palabra: profesionalidad. Evita cualquier tipo de lenguaje grosero, prejuicios, comentarios despectivos o argot. Piensa que la empresa espera de ti que representes su imagen, por lo que si no puedes cuidar las formas en la entrevista, probablemente quedes descartado inmediatamente. Por ello, recuerda mantener la seriedad, sin dejar de sonreír y ser agradable. Por supuesto, tu imagen también comunica: evita usar demasiado perfume, vestimenta demasiado informal o un mal aseo personal. Mira bien las prendas que vas a ponerte, no te vayas a llevar un susto justo antes de ir a la entrevista. Ya podrás ser tu versión más auténtica con tus amigos/as, pero en lo que no seas una estrella de rock, tendrás que mantener la formalidad en el trabajo.

Hablar mal del trabajo anterior

Casi todos/as hemos lidiado con un empleo o con un jefe que no nos ha gustado (o nos ha hecho la vida imposible), un cambio negativo en las remuneraciones, eventos incontrolables que han tenido un impacto negativo en el rendimiento o simplemente un rendimiento mediocre en una determinada posición. No debes mentir en la entrevista, pero cuidado con ser demasiado honesto. Y recuerda este consejo para todos tus ex-, no sólo los jefes, si hablas mal de todos ellos empezarán a pensar que el malo eres tú.

Falsos «amigos»

Ten cuidado sobre a quién proporcionas como referencia. Puede que pienses que te ayudarán, pero hagan lo contrario. Llama a cada referencia para asegurarte de que estén familiarizados con tus logros y por qué encajarías bien en el nuevo puesto. Pregúntales directamente si se sienten cómodos dando una opinión buena al respecto. Además, de esa forma, y siempre con amabilidad, generarás en ellos/as una buena predisposición.

Preguntas de compensación

Evita las preguntas de compensación: hasta que llegue una oferta, no preguntes sobre el salario, comisiones, beneficios adicionales o cualquier otra cosa que el empleador pueda proporcionarte. Éste busca que le preguntes sobre los desafíos en el puesto. Piénsalo así, si preguntas sobre la compensación antes de que el empleador sepa lo bueno que eres, éste tenderá a un enfoque conservador.

Demasiado ego

Por supuesto que vas a la entrevista a vender tus logros, pero no dejes de lado la humildad: nadie quiere lidiar con un ego inflado. Debes aprender y ensayar tus historias de éxito – lo que has conseguido y cómo lo has conseguido. También debes ser capaz de escuchar a los demás y responder en consecuencia. Hablar demasiado es casi tan malo como hablar muy poco. Entiende la diferencia entre hablar de algo con pasión y hablar de algo con ego.

No valorar bien la oferta

Cuando la oferta llega, tienes que mirar el cuadro completo – base, bonos, beneficios, oportunidades de crecimiento y aprendizaje, calidad de vida laboral, posibilidades de éxito, etc. A veces podemos dejarnos guiar por la parte económica, sin considerar a largo plazo posibilidades de crecimiento o una vocación mayor. Para tomar decisiones, visualiza a largo plazo cómo estarás en este puesto.

Da el paso extra

Si quieres ese puesto de trabajo, ¿por qué no pedir la tarjeta del entrevistador y enviar una nota de agradecimiento después de la entrevista? Si no recibes la oferta, es más probable que el entrevistador te recuerde cuando se abra la siguiente posición. A veces, un poco de aplomo es lo que marca la diferencia entre quedarse o no en el banquillo. Los contactos y las habilidades sociales harán un impacto vital en tu búsqueda de empleo y futuras posibilidades de crecimiento. Por último, no olvides que cuantas más entrevistas hagas más experiencia adquirirás y más perderás el miedo. Trabaja la confianza en ti mismo y vete a por todas. ¡Buena suerte!