5 trucos para mejorar tu comprensión lectora 📖

Todos conocemos esa sensación de plantarnos ante un texto y perder la concentración, leer a trompicones o darnos cuenta de que llevamos diez minutos en el mismo párrafo, sin avanzar.

La dificultad para comprender lo que se lee, no es solo un problema a la hora de enfrentar cualquier lectura de placer, informativa o educativa de nuestro día a día sino que es también un problema importante a la hora de estudiar, aprender o investigar para un examen o entrega.

La falta de comprensión lectora nos obstaculiza y nos entorpece a la hora de comprender los contenidos. En cambio, una lectura ágil nos supondrá una gran ventaja en velocidad y eficacia a la hora de abordar cualquier texto.

Recuerda: un lector ágil no sólo es el que tiene una buena velocidad de lectura sino también el que tiene una buena comprensión de lo que lee.

Como en todo, aquí lo importante es la práctica. El mejor truco para esto es sin duda leer, leer y leer. Si no lees o lo haces poco, una de las cosas que mejor le sentarán a tu vida es implementar la lectura en tu tiempo libre, como actividad de placer y enriquecimiento personal, entre muchos otros (e incontables) beneficios.

Por otro lado, hay 5 trucos para mejorar tu comprensión lectora que puedes empezar a usar desde ya mismo. Te animamos a que pruebes a aplicarlos en tu próximo cara a cara con el folio/ libro/ pantalla. Estas 5 claves son:

1. Detectar la información relevante 🔖

¿Qué quieres obtener del texto? ¿Qué partes te interesan? El primer paso es detectar TU información relevante.

Dos personas diferentes pueden leer un mismo libro con distintas metas. Incluso la misma persona puede tener diferentes objetivos releyendo un mismo texto, de ahí el placer y el interés de la re-lectura de aquellos libros que nos han gustado mucho.

Por ejemplo, la primera lectura puede ser de placer y la segunda para profundizar y hacer un análisis crítico. En estos dos casos, lo considerado como ‘información relevante’ varía. Por eso, es importante saber qué quieres obtener de esta lectura.

Ejemplos:

  • Imagina que lees un libro de cara a un examen. Normalmente haces hincapié en las preguntas e información importantes: personajes, trama, espacio temporal…
  • Si lees de cara a documentarte para un trabajo, lo más probable es que la importancia resida en los conceptos o dilemas que trata el libro, en un análisis del periodo histórico del que data o, en el caso de un lingüista, en el lenguaje que usa el autor.
  • Cuando te encuentras delante de un libro de no-ficción, la importancia tenderá a estar en las ideas o bases que el autor quiere transmitir, sea cual sea el tema del que se habla, ya sea bienestar personal, productividad, finanzas, alimentación o un largo etc.

Una vez definidas las partes que realmente te interesan, tu comprensión lectora será mucho más provechosa. Si bien, es un proceso que solemos realizar de forma intuitiva, al poner atención en ello es cuando seremos más eficientes.

2. Analizar el formato del texto 📚

En lo que se refiere al aspecto visual, pregúntate:

¿Cómo se divide el texto? ¿Tiene títulos y subtítulos? ¿Incluye una conclusión o párrafo final? ¿Hay anotaciones o líneas subrayadas o en negrita que resaltan? ¿Usa diferentes colores? ¿Está dividido en capítulos o secciones? ¿Cómo de amplio es?

El propio ‘formato’ del artículo o texto a leer suele estar destinado a mejorar nuestra comprensión, nuestra tendencia a hacer mapas mentales de lo que leemos.

Fíjate en las pistas que te da el propio formato para:

  • Coger las ideas generales del texto de un sólo vistazo.
    Eso te ayudará a crear un mapa mental e implementarlo en tu mente conforme avanzas en la lectura. Con práctica y disciplina, lograrás hacerte una buena idea de lo que vas a leer con tan sólo un vistazo, pudiendo adquirir y recordar ideas mucho más fácil.
  • Eliminar mentalmente la ‘paja’.
    Muchos textos se repiten sobre la misma idea para asegurar que queda bien explicada.

A veces no hace falta leer entero un libro para entender lo principal. En ocasiones, leer por encima y profundizar en las partes clave es más que suficiente. A esto se refiere el concepto de «cross-reading» o lectura transversal.

Ejemplo:

Quizá la introducción de un libro no te aporte mucho valor, pero con una lectura rápida podrás fácilmente identificar, en la mayoría de los casos, los intereses del autor y las ideas que se van a discutir. Esto puede ayudarte enormemente a decidir si realmente merece la pena o no.
En el caso de un libro, puedes ir al índice de capítulos y echarles un vistazo para ver si aquello que de verdad te interesa está ya resumido en partes concretas.

3. Cambiar el ritmo ⏩

Una lectura ágil no consiste en leer rápido y ya. Un buen lector sabe cuándo acelerar y cuándo bajar el ritmo. Por tanto, acelera en lo menos importante, que ya comentábamos antes y permítete detenerte en la información más relevante o que requiere un mayor esfuerzo de comprensión.

Puedes dedicarle un tiempo adicional para subrayar, hacer anotaciones o sencillamente leer con más atención dicha parte, asegurándote de que retienes la información.

4. Reflexionar y ejercer la crítica 👁️‍🗨️

Para desarrollar una buena comprensión lectora no sólo hay que entender las palabras, el verdadero conocimiento se encuentra tras tu capacidad de reflexión, análisis y crítica.

Este ejercicio se aplica después de la lectura, al darle espacio a tu mente para crecer. Cuando leas algo nuevo, bien sea académico o por placer, dedícale algo de tiempo a ejercitar tu propio criterio:

¿Ha sido un tiempo bien invertido? ¿Has disfrutado de la lectura? ¿Has conseguido la información que andabas buscando? ¿Se podría haber explicado de forma más sencilla? ¿El autor ha pasado por encima algo que consideras más importante? ¿Difieres con lo que dice y por qué?

Para obtener buenas respuestas, lo habitual es tener que hacer buenas preguntas. Aquí la clave reside en hacer un ejercicio activo de lectura que va a ayudar enormemente a tu capacidad de comprensión, el lugar de ejercitar una lectura pasiva del texto.

5. ¿Eres capaz de explicar de forma sencilla lo que acabas de leer?

Por último, el conocido e infalible truco para saber si realmente has comprendido una idea o un texto es explicárselo a otra persona de manera que lo entienda. Puedes practicarlo con alguien o hacerlo mentalmente. Así, además, repasarás el contenido, ejercerás la capacidad de síntesis y lo afianzarás en tu mente.

Esperamos que te haya resultado útil. Estos son algunos consejos que puedes aplicar directamente en la lectura, pero recuerda también la importancia de encontrar un buen ambiente para concentrarte y escoger horas a las que tu cerebro esté más activo. ¡Eres quien mejor se conoce!

Y eso es todo… Te deseamos una buena lectura.