Cómo manejar el estrés cuando preparas Oposiciones

Sentir estrés es algo completamente normal cuando estás afrontando la costosa tarea de preparar unas Oposiciones. A la hora de lidiar con ello, no nos conviene convertirlo en nuestro enemigo e ignorarlo, sino aceptarlo para tomar consciencia y poder llegar a manejarlo. Para ello, os traemos unos interesantes consejos sobre cómo manejar el estrés cuando preparas Oposiciones.

Qué es el estrés y cómo funciona

Hay que entender que el estrés no es necesariamente malo, sino que se trata de una reacción de tu cuerpo a una demanda o reto. Es un estado de defensa que, en pequeñas dosis, ayuda al organismo a reaccionar y adaptarse a distintas situaciones. En su cierta medida, es positivo, ya que es una ayuda para tomar acción frente a los estímulos de la vida diaria.

Cuanto tu cuerpo interpreta «un peligro» libera hormonas como la adrenalina y el cortisol, que producen cambios fisiológicos para que puedas hacerle frente. Es cuando el estrés es muy prolongado en el tiempo cuando se desgasta el organismo, provocando consecuencias como la reducción de la activación de las zonas de aprendizaje y la memoria, haciendo más difícil el estudio y la retención de información.

Claves para manejar el estrés cuando preparas Oposiciones

  • «Darle la vuelta a la tortilla». El experto en la ciencia del rendimiento humano, Brad Stulber, propone transformar este estrés en productividad. Al percibir las situaciones estresantes como desafíos en lugar de amenazas conseguimos transformar las sensaciones de bloqueo en estímulos para superar un reto y avanzar hacia un contexto más positivo.
  • Considerar el descanso como una parte de nuestra productividad. La investigadora Immordino-Yang, demostró mediante un estudio del MIT que el cerebro consolida, procesa y reflexiona la información durante los descansos. Por lo tanto, ten en cuenta la importancia de hacer descansos en lugar de considerarlos «perder el tiempo» o «desaprovechar tiempo de estudio».
  • Gestionar el tiempo para reducir la incertidumbre. A menudo nos estresamos pensando en que no tendremos tiempo suficiente a lo largo del día para resolver todas nuestras tareas. Esta percepción no siempre es exacta y puede ser abordada mediante la planificación. Dividir las tareas en pequeñas secciones, más manejables es una buena política. Asimismo, nos ayudará utilizar un planificador bloquear secciones de tiempo durante el día, o seleccionar los temas que deberemos estudiar.
  • Hacer ejercicios de respiración. No nos olvidemos de que la manifestación del estrés es física. Aunque parezca demasiado sencillo, los ejercicios de respiración profunda son una gran ayuda para estos casos, liberando toxinas, reduciendo el estrés y mejorando tu sueño. La respiración abdominal es sencilla, no lleva casi tiempo y puede relajarte profundamente:En primer lugar, busca un lugar cómodo donde acostarte o sentarte. Colócate una mano en el abdomen, justo debajo de las costillas, y la otra en el pecho. Realiza una respiración profunda a través de la nariz a medida que el abdomen se levanta (el pecho no tiene que moverse). Deja salir el aire por los labios fruncidos, nota el abdomen desinflándose a medida que usas tu mano para sacar todo el aire. Repite este ejercicio de 3 a 10 veces. Esto ayudará a que tu frecuencia cardíaca disminuya y que tu presión sanguínea se estabilice, notando sensación de calma. Además puedes sumarle ejercicios de relajación, como tensar y destensar los músculos ya que la tensión muscular es también otro de los efectos del estrés y que podemos controlar con sencillos ejercicios.
  • Tener al ejercicio como aliado. Cuando el estrés afecta al cerebro, el resto del cuerpo también siente el impacto. Si tu cuerpo se siente bien tu te sentirás mejor. El ejercicio aeróbico: Disminuye los niveles generales de tensión; eleva y estabiliza el estado de ánimo; mejora el sueño y aumenta la autoestima.
  • No tener miedo al fracaso. El fracaso no es la excepción, es la norma. Es parte del proceso de aprendizaje y no hay que verlo como si fuera el fin. Siempre se fracasa en el camino al éxito, y, aunque fracasar es una emoción intensa e inevitable, también es fuente de aprendizaje y desarrollo personal.

Como te contábamos, es normal e incluso necesario que aparezca estrés en tu proceso como opositor/a. Cuando suceda, recuerda que no se trata de que se vaya, de ignorarlo sino de darle espacio para sentirlo y así tomar consciencia para atender a tus necesidades. Date un respiro si lo necesitas y haz uso de los consejos que te damos para gestionar mejor estas situaciones. ¡Seguro que te va genial!