Organizar el estudio 📚

Cuando hayas hecho el ejercicio de determinar tu tiempo disponible (ver la anterior entrada), podrás comenzar a plantearte qué es lo que puedes hacer para sacar más provecho a cada hora con un horario de estudio. Para esto es clave planificar en base a objetivos (en este caso, obtener resultados satisfactorios).  Veamos cuál es el segundo paso a la hora de organizar el estudio.

Pautas generales para la planificación personal 📅

La planificación es un proceso que puede ayudarte a centrar tus ideas y a saber qué pasos tomar para conseguir tus objetivos en un determinado periodo. Para organizar el tiempo de estudio hay que tener en cuenta lo siguiente:

1. ¿Cuáles son tus objetivos? (aprobar determinada asignatura, tener hecho el TFM para la convocatoria de junio, etc.), ¿qué tareas o pasos necesitas realizar?
2. ¿Qué prioridad tienen las tareas?
3. ¿Cuáles son mis fechas límite? Realizar un horario en base a esto.
4. Usar listas y tablas.
5. Planificar de forma flexible y realista.
6. Hacer una revisión periódica de la planificación personal.

1. Objetivos

Cuando realizas un plan de estudios, el objetivo está claro: superar ciertas asignaturas. Pero estas metas deben ser siempre realistas y adecuadas a nuestras circunstancias personales. Por ejemplo, si trabajamos y estudiamos a la vez, tenemos que plantearnos el número de asignaturas que podemos asumir cada vez, por lo que planificar nuestra matrícula de forma realista ayudará a superar con éxito las asignaturas y no desmoralizarnos. Es mejor ir poco a poco pero con la seguridad de que podremos con ello, que intentar abarcar demasiado y estresarnos.

También es clave definir y planificar los pasos y las tareas a hacer para lograr tus metas: qué pasos debes realizar para estudiar esta materia y este tipo de examen de manera efectiva: Leer, subrayar, esquematizar, memorizar… Plantéate si harás resúmenes o harás esquemas, ambas cosas o ninguna. Todo eso conviene tenerlo claro en cada asignatura a la cual nos enfrentamos. También es conveniente dividir las tareas largas y pesadas en partes más pequeñas, de manera que no sean tan difíciles de realizar.

2. Prioridades

Para lograr emplear el tiempo de estudio de forma efectiva, conviene identificar qué tareas son realmente importantes y urgentes y centrar esfuerzos en ellas. Una buena idea es hacer una lista con las cosas que tienes que hacer y clasificarlas en orden de importancia. Después es buena praxis dedicar el mayor tiempo posible a las tareas fundamentales. De lo contrario, corres el riesgo de concentrarte en aquellas tareas que puede ser que te resulten más fáciles o placenteras, pero que no son tan importantes, y que después te falte tiempo para aquellas que son realmente imprescindibles.

3. Planificación del tiempo: horario

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Una vez hechos los dos pasos anteriores, organiza los pasos y tareas en orden cronológico y coloca la fecha en que empezarás y acabarás cada tarea, planificando de manera realista el tiempo de dedicación que necesita cada tarea.
Después, es recomendable hacer un horario semanal de estudio, siguiendo unas pautas:

  • Ser regular y constante: Se recomienda organizar los horarios de manera más o menos fija, y dibujar un plan semanal que se pueda ir repitiendo. Si por algún motivo alguna semana sucede algo imprevisible, se debe ajustar el plan semana a semana. También es preferible una hora al día de estudio que un fin de semana entero de cada tres. Ir trabajando poco a poco permite abordar con calma los contenidos, interiorizar la planificación del curso, y sacar provecho de las horas invertidas y del aprendizaje.
  • Fijar en primer lugar en el horario aquellas actividades que no puedes mover, es decir, aquellas actividades fijas que no puedes controlar: trabajo, cursos de idiomas, tiempo de trayectos, etc. A partir del tiempo que te quede libre, deberás organizar tu tiempo de estudio.
  • Buscar aquellos momentos en los que tu mente es más productiva. Algunas personas tienen un ritmo vital matutino mientras que otras se sienten más enérgicas por la tarde o por la noche. Siempre que sea posible – ya que muchas veces nuestro estilo de vida nos lo impide – adecuaremos nuestro horario de estudio a nuestro biorritmo.
  • Deja también momentos del día para organizar la agenda, y planifica siempre teniendo en cuenta un cierto porcentaje de tiempo para imprevistos y retrasos. Las planificaciones iniciales suelen ser siempre muy optimistas.
  • Es especialmente importante el descanso. Deja espacios de la semana para el ocio y el descanso. Tu mente debe reposar y reponerse si realmente quieres tener un estudio productivo. Intenta dormir todo lo que necesitas, especialmente en época de exámenes.

4. Usar listas y tablas: simple pero efectivo

listas

Una lista de cosas para hacer es una parte esencial de la planificación ya que te ayuda a concretar qué tienes o no tienes que hacer y, por tanto, de qué manera debes organizar tu tiempo para hacer aquello que tienes en lista. Las listas son muy prácticas ya que muchas veces el simple hecho de escribir de manera explícita lo que debemos hacer nos ayuda a aclarar nuestra mente y a ser conscientes de nuestras necesidades.
La manera de hacer tus listas, como buena parte de la organización de tareas, es una cosa personal: puedes optar por agendas o cuadernos de papel o por las múltiples aplicaciones móviles que existen para ello. Pero para que sean realmente efectivas es importante que clasifiques o marques las tareas por orden de importancia o urgencia; y sobre todo que las mantengas actualizadas, tachando todo aquello que ya hayamos hecho e incorporando las nuevas tareas que nos vayan surgiendo.

5. Sé realista y flexible

La vida requiere atender muchas obligaciones, algunas de ellas imprevisibles. A la hora de programar tu tiempo de estudio debes tener en cuenta que no siempre te será posible seguir de manera estricta tu planificación. Además, tendemos a subestimar el tiempo que tardaremos en completar una tarea, así que – como hemos indicado anteriormente – deja ciertos periodos de tiempo para retrasos e imprevistos.
También es importante aprender de tus errores de planificación y si ves que una semana no has acabado las tareas que tenías previstas no porque no hayas cumplido con tu horario de estudio sino porque has intentado abarcar demasiado, sé más realista con los tiempos y las tareas que estableces para la semana próxima. Por tanto, planifica con antelación, de manera que puedas rectificar en caso de que surja algún imprevisto. En la planificación a largo plazo está la clave.

6. Revisa tu planificación de manera habitual

Registra tu progreso en tu plan de estudio y reflexiona sobre él. Anota lo que haces, lo que ya has hecho y lo que te queda por hacer: eso hace que tu programación sea lo más realista y concreta posible. Piensa sobre sus aciertos y errores y si necesitas rectificarla. Replanificar cuando sea necesario para adecuar la planificación original a las nuevas situaciones es algo que deberemos ir haciendo constantemente, y nos ayudará a optimizar nuestro rendimiento.

¿Te han resultado útiles estas pautas para planificar el estudio? Esperamos que logres ponerlas en práctica y que obtengas los resultados esperados. 😊