Productividad: cómo definir objetivos

Definir objetivos es uno de los pasos más difíciles cuando hablamos de productividad; ¿a dónde queremos llegar?. Nadie empieza teniendo claro lo que uno quiere.

Imagínate que fueras capitán de barco y quisieras llegar a una isla, ¿cómo hacerlo sin marcarla antes en un mapa? Este símil nos hace entender lo que es definir un objetivo; trazar una línea entre el punto A y el punto B. De lo contrario, navegarás sin rumbo esperando encontrar la isla.

A veces es díficil expresar en palabras lo que queremos, pero la vaguedad nos lleva a dejar las cosas de lado. Es importante definir bien a dónde queremos llegar.

¿Qué forma tiene un objetivo?

Aquí comienza nuestro trabajo, preguntarnos: ¿qué quiero?

Un objetivo es un estado al que nos gustaría llegar porque representa una mejora frente al actual. Por ello un objetivo se esconde en una frase que empieza con la palabra «Quiero».

Un ejemplo de objetivo mal definido:

Vamos con un ejemplo concreto para entenderlo mejor. Recuerda una de las frases más repetidas el 1 de Enero de cualquier año: «Dejar de fumar».

¿Eres capaz de deducir por qué este objetivo hace aguas? Echémosle un ojo:

  • No tiene expresión de voluntad (no es «quiero dejar de fumar»)
  • La frase no sería válida si introdujese la palabra «quiero»

Este objetivo nos lía. Dejar de fumar no es lo que realmente quieren los fumadores, sino un medio.

Entonces,  ¿cómo identificar bien el objetivo?

Dejar de fumar no es el estado futuro que se quiere conseguir. ¿Qué se quiere realmente alcanzar?

En lugar de «quiero dejar de fumar» –lo cual no es cierto, te gustará fumar- propongamos mejor «quiero ser más saludable»«quiero dejar de toser», «quiero ahorrar dinero» etc.

Resumiendo: Un objetivo es un estado futuro al que quieres llegar, que se expresa con una frase que empieza por la palabra «quiero» y que va directo a lo que buscas (no dejar de fumar sino buena salud).

Cómo identificar nuestros objetivos

Ahora ya tenemos clara la importancia de tener una lista de objetivos y la forma que tienen que tener. Es el momento de elaborar nuestra lista de objetivos cumplibles. Para ello tenemos que comprometernos con una serie de cosas.

Compromisos para elaborar una lista de objetivos realista:

1. No dejes de fijar nada que quieras, sobre todo por el hecho de que no sepas llegar hasta ello.
2. No fijes un objetivo que no quieras de verdad.
3. Redefine tu objetivo hasta que des con la frase con la que verdaderamente estés de acuerdo.

Ten en cuenta que esta lista va a definir tu día a día. Probablemente tengas que cambiarla en el futuro, pero cuanto mejor la redactes menos tendrás que hacerlo.

Recuerda que las frases que pongas son fines. Es decir, con ello te consideras contento, no con sus consecuencias. Por ejemplo, si estás pensando en el clásico «quiero ser rico» no es un fin, es un recurso para conseguir algo después. Ese algo es tu verdadero objetivo y no el dinero.

Ponlo a prueba

Por último, tenemos que hacer un recorrido mental por nuestras actividades habituales e ir redefiniendo cada vez más lo que quieres de cada uno. Con el tiempo iremos perfeccionando, de momento es importante ser consciente de nuestra lista e involucrar nuestra rutina en su consecución.

De momento lo importante es tenerla en cuenta y mirarla con frecuencia. Ya habrá tiempo de mejorarla.

Un truco que te servirá a la hora de aplicar tu lista es:

«Siempre que tengas que escoger libremente entre varias opciones que parezcan igualadas mira antes de escoger si alguna favorece a alguno de tus objetivos y escoge ésa.»

Para resumir este post: construye tu lista de objetivos realistas. Imagínate tu yo ideal y exprésalo en objetivos. Recuerda que esta es la fase de definirlos no te dejes influir por el cómo crees que los llevarás a cabo.