Reduce el descontrol en tu rutina: 5 claves

Estrés, carreras y agobio… «Descontrol» es el término que describe muchos de nuestros días. Aunque hay días que no tienen arreglo, muchos otros sí, y pasan por estas pautas que te damos a continuación.

Reduce el descontrol en tu rutina con estas 5 claves

Llevar un control por escrito

Quizás no te des cuenta, pero no anotar las cosas es un foco común de estrés. Manejamos un montón de datos, ideas, encargos, fechas… cosas más y menos importantes que intentamos retener. Eso es un trabajo descomunal para tu mente y también te estresa. Anotar y guardar es el primer paso para dominar la situación.

  • Guarda bien la información
  • Sistematiza la información de manera que no tengas mil lugares donde no vuelvas a mirar.
  • Mejor si es recuperable desde cualquier lugar (digital).
  • Vaciar la mente permite que haya lugar para lo nuevo.

Pensar antes de actuar

Las reacciones impulsivas son otro foco de descontrol. Aunque la realidad exige una rápida actuación, eso no implica actuar sin reflexión.

  • A veces no nos lleva mucho tiempo pensar algo antes de actuar.
  • La consecuencia será evitar esos agobios que nos causan los actos o gestos que hubiéramos hecho de manera diferente de haber pensado.

No caer en falsas urgencias

En relación al punto anterior, merece la pena hacer especial mención al manejo de imprevistos, otra fuente importante de descontrol. Muchas veces tendemos a malinterpretarlos como urgencias, cuando en realidad no lo son.

  • Es fundamental saber distinguir simples imprevistos de urgencias.
  • De este modo, no pospondrás otras tareas más importantes y acabar agobiados.
  • Esto es aún más relevante en el caso del trabajo en equipo, cuando afecta a más de una persona.

Poner el foco en acabar la tarea

Dejar trabajo a medias es otro gran enemigo del control. Las tareas empezadas pero no terminadas, superponiéndose las unas a las otras, son frentes abiertos que contribuyen a aumentar la ansiedad.

  • Invierte más energía en terminar tareas que en empezarlas. Sentirás el empuje positivo de la satisfacción del trabajo hecho.
  • ¡Tachar una tarea activa el área de recompensa del cerebro!

Respetar los deadlines

Este punto es un clásico: la mala gestión de plazos y fechas es una fuente habitual de descontrol; tanto individual como de equipo… Y es que respetar las fechas es tan relevante como la tarea a ejecutar.

  • Asigna fechas a todo lo que tengas que hacer próximamente. Si lleva menos de tres minutos, hazlo en el mismo momento de anotar la tarea.
  • Se conservador/a: no te fíes de los plazos que te das. Intenta rebajar el exceso de confianza.
  • ¿Lo mejor para cumplir un plazo? ¡Ponte YA con ello!

La finalidad de este post no es que trates de controlar todo, ya que hay situaciones que inevitablemente serán de descontrol. Se trata más bien de evitar el descontrol que se origina en descuidar detalles rutinarios.

Recuerda: ser eficaz a menudo no está en hacer cosas nuevas, sino en cuidar las que haces cada día sin pensar.